Así dominan los Ingleses los festivales Españoles


Los festivales de música moderna en España viven hace tiempo un estancamiento, creativo en casi todos los casos y económico en algunos (baste recordar la venta in extremis del Festival de Benicássim el julio pasado). ¿Qué nos ofrece el panorama en 2014? Intentamos averiguarlo preguntando a responsables de las primeras citas del año: SOS 4.8 (Murcia),Viña Rock (Albacete) y Laboratorio de Electrónica Visual (Gijón). Un avance: esta temporada hay más conflictos políticos, empresariales y culturales que ninguna otra época de los festivales en España.

Una de las principales críticas de los últimos años es la homogeneidad del menú de los grandes festivales españoles. Artistas como The Prodigy o Pet Shop Boys, cabezas de cartel del SOS 4.8, han tocado ya en casi todas las citas importantes de nuestro país. Roger Dedeu, codirector del SOS 4.8, explica el fenómeno: “Tiene que ver, sobre todo, con cómo está organizado el mercado. En Londres hay 20 o 25 agencias, que representan a casi todas las bandas del mundo. Cada año, de septiembre a noviembre, vamos allí todos los festivales tipo SónarPrimavera Sound o Benicássim a decirles lo que nos interesa y la cantidad que estamos dispuestos a pagar. Cuando leen todas las ofertas, las van valorando. No es un mercado libre, ya que estas agencias tienen casi todo el poder. Son ellas las que deciden quién está disponible y a qué precio. Tú eliges, por ejemplo, los cabezas de cartel de una lista de 15”.

Además, asegura que los precios nunca son fijos, que dependen de variables que sólo ellos conocen. Por ejemplo, cambia mucho si el día anterior al festival el grupo que interesa al programador está tocando en Oporto o en Los Ángeles. “Nunca te dicen que Prodigy cuesta tantos miles de euros, deciden según sus necesidades. A Londres van a comprar todos los festivales del planeta, igual que van a negociar a la City todas las compañías de seguros”, explica.

España ya no es la prioridad

¿Otro dato crucial? España ya no es territorio prioritario en el circuito global de conciertos. “Desde hace un par de años, con la crisis y la subida del IVA cultural, hay muchos grandes nombres que pasan de venir aquí. Ocurrió con Neil Young el año pasado y también con otros. No te puedo dar nombres concretos, porque nosotros hacemos las ofertas y no nos explican los motivos de cada rechazo, pero está claro que nos dicen “no” más veces que antes”.

Festival estrella de levante sos 4.8

Festival estrella de levante sos 4.8 Una crítica fuerte que afloró en 2014 fue la homogeneidad racial y de género de los festivales españoles. La acusación más comentada fue el reportaje titulado “Un análisis estadístico del cartel del Primavera Sound”. ¿Conclusiones principales? La mayoría de los grupos del Primavera Sound están compuestos exclusivamente por hombres blancos.

El festival se anuncia como “novedoso”, “arriesgado” y “ecléctico”, pero no cumple ninguna de las tres categorías. Incluso destaca que el 15% de sus grupos son mayores de 55 años o artistas que vuelven, exclusivamente, para satisfacer la nostalgia del público más solvente. “Hice el análisis por curiosidad. Quería comprobar de alguna forma que el indie es algo para hombres blancos de cierta clase social. Lo que más me inquietaba es que hablamos de una identidad cultural con una retórica muy excluyente (por ejemplo, distinguiendo la música “auténtica” de la “popular”). En general, creo que el Primavera Sound no debería tomarse tan en serio, porque muchas veces el indie recurre a unos conceptos medio religiosos y conservadores, hablando de pureza de música o de ídolos, todo bañado en una especie de superioridad moral bastante chunga. Les diría que simplemente hagan su festival comercial y no intenten darle lecciones a nadie”, explica desde MéxicoYoung Vibez, seudónimo del responsable de esta pieza de periodismo de datos. Gabi Ruiz, director del Primavera Sound, reconoció el año pasado la pertinencia de estas críticas. “Es algo que tengo clavado: el Primavera Sound es un festival para blanquitos”, declaraba en la revista Rockdelux.

Mutaciones turísticas

Preguntamos por este asunto a Roger Dedeu, que este año no cuenta con ninguna mujer entre sus cabezas de cartel y con una cifra modesta en el resto de la programación. “Leí con interés el análisis estadístico del Primavera Sound. Mi opinión es que todo esto depende poco de nosotros. Es más un problema del sector. No tenemos ningún inconveniente en traer más chicas o más grupos étnicos, pero no tengo muy claro cómo podría hacerlo. Este año hemos preguntado por Pussy Riot, pero no podían porque estaban en la cárcel y, además, querían abandonar la música. También preguntamos porDum Dum Girls, pero no les venía bien por fechas, además de que tenían firmada una exclusiva con el Primavera Sound”.

Te venden un artista y algunas veces te obligan a pagar la exclusiva, por la que te añaden un recargo. Nosotros hemos renunciado muchas veces a una exclusividad para que algún artista pudiera tocar en otro festivalLas exclusivas son otra de las grandes polémicas de la escena. “Estamos ante otra cuestión que imponen las agencias de Londres. Te venden un artista y algunas veces te obligan a pagar la exclusiva, por la que te añaden un recargo. Nosotros hemos renunciado muchas veces a una exclusividad para que algún artista pudiera tocar en otro festival”, afirma.

¿Último punto caliente? Dedeu reconoce que los festivales han sufrido una mutación en sus objetivos: “Atraer turismo es una de las metas básicas del SOS 4.8. Ayudamos a posicionar a Murcia como región, que en principio no es un territorio que atraiga especialmente al público joven. Los festivales han dejado de ser un sitio donde vas a escuchar música exclusivamente. Se están transformando en algo más que afecta a los negocios, al turismo y a la logística. A nivel internacional, estaba claro hace tiempo, a nivel nacional hemos sido pioneros. Creo que fomentamos la convivencia entre lo local y lo internacional”, señala.

Sobredosis publicitaria

Nando Cruz, veterano y respetado periodista musical, comenta la situación a la vez que manifiesta su progresivo desinterés por unos festivales de verano que son cada vez más repetitivos: “La mayoría ha renunciado a su papel de radar cultural. Me refiero a un radar que contribuya a abrir el abanico estilístico y a introducir otros discursos y visiones del mundo, no a buscar más grupos que eternicen los mismos sonidos. Lo digo teniendo en cuenta que en el Primavera Sound y Sónar, los festivales que más sigo, siempre hay hueco para propuestas sorprendentes. Si algo asfixia nuestra sociedad es la sobreinformación y los estímulos para el consumo. Los festivales no solo no se presentan como un espacio en el que romper esa dinámica, sino que la acentúan en una espiral de dos o tres días”.

Festival arenal sound

Festival arenal sound

“En algunos festivales el acoso de las marcas es incluso más exagerado que en la calle más comercial de la ciudad. Y lo es tanto que no hay manera de que el discurso del grupo más transgresor acabe sonando como una anecdótica nota a pie de página. Entiendo la necesidad del patrocinio, pero no percibo que revierta en favor del público. No veo que las entradas sean más baratas, ni que baje el precio de todo lo que se consume dentro de los recintos: cervezas, comida, etcétera. Los festivales se han consolidado como un modelo de negocio alrededor de la música. Subrayo  “alrededor” porquedonde más dinero se mueve es en las barras, hoteles y servicios. Por eso todas las ciudades quieren su festival: su turismo cultural” apunta Cruz.

Para el periodista los festivales han renunciado poco a poco a la posibilidad de ser espacios donde se cuestione el pensamiento dominante para convertirse en un concentrado de este. “Se ha impuesto un único modelo de festival: el escaparate de grupos emergentes y/o exitosos presentados en formato outlet. ¿Cómo mejorarlo? Ni idea. Pero sospecho que ya no es una cuestión de contenidos. Quizá haya que empezar a repensar el propio modelo de festival”, concluye.

Viña Rock y Arenal Sound

Otro tipo de problemas acechan a los festivales. Por ejemplo, Viña Rock (Villa Robledo, Albacete), sufre un rechazo mediático difícil de justificar. ¿Será por el contenido político de las letras de muchos de sus grupos? Es el caso de Gatillazo, Soziedad Alkohólika o Reincidentes, entre otros muchos nombres de la edición 2014. Responde Tomás Abril, responsable de prensa: “En nuestra oficina también hacemos el festival Arenal Sound, que tiene grupos menos políticos y recibe más atención de los medios. Es extraño porque Viña Rock bate récords de asistencia y es el festival que más gente atrae del estado español. Supongo que el desinterés de los medios tiene algo que ver con esas letras politizadas. Todos sabemos que algunos de los grupos que suelen venir aquí les han prohibido tocar en muchos puntos de España. Por suerte, en Viña Rock todos los artistas actúan con total libertad”.

Arenal Sound, el otro gran festival de esta empresa, se celebra entre finales de julio y comienzos de agosto en Burriana, Castellón. Aquí tienen otros problemas, como una oposición recelosa, contraria a ampliar el acuerdo de permanencia y un ingeniero municipal que opina que el aforo debería de rebajarse de 60.000 a 40.000 personas. “El aforo del festival está firmado, en regla, todo legal. Es el mismo del año pasado y de los anteriores.  En 2013 se batió el récord de asistencia y no hubo problemas. Antes y durante el festival se pasan inspecciones diarias. Hay salidas de emergencia y dispositivos de seguridad y asistencia para cualquier problema que surja”.

También afirma que se ha suavizado la relación con el pueblo que les acoge. “Es cierto que el Arenal tuvo alguna contestación de los vecinos, sobre todo de los más cercanos al recinto, porque les molestaba el ruido. Poco a poco se liman estos problemas. Los vecinos cada año aprenden a sacar más partido de la gente que acude al festival. Por ejemplo, en Viña Rock, todas las calles alrededor del festival ofrecen duchas y baños para sacarse un dinero. En Burriana se ven cada vez más tratos de este estilo”, señala.

¿Otro circuito es posible?

Este fin de semana, en el Centro de Arte Laboral, se celebra un festival que al menos ofrece otro modelo: el Laboratorio de Electrónica Visual (LEV). Se trata de reunir, dentro de los límites del presupuesto, las propuestas más arriesgadas de la cultura de clubes y los experimentos audiovisualesestéticamente cercanos. “Nuestro cartel es atípico dentro de la oferta de festivales y eso hace que tengamos un público de una edad e inquietudes que se alejan un poco de lo que es usual en festivales electrónicos. Te parecerá mentira, pero no seríamos capaces de definir la programación por géneros o etiquetas. En la electrónica parece haber una especie de regresión en cuanto a estilos ¿No está ahora la gente loca por el house? Nosotros apostamos por programar artistas difíciles de catalogar”.

Festival monegrosgpf6478

Festival monegrosgpf6478

En claro contraste con el LEV, más de uno se habrá quedado a cuadros al ver a Steve Aoki como uno de los cabezas de cartel del festival de Monegros 2014. El problema es que hace tiempo que se sabe que Aoki ha llegado a pinchar sesiones pregrabadas, en vez de hacer su trabajo en directo (el equivalente a que los Rolling Stones dieran conciertos en playback). Otra señal inequívoca de que hay que replantearse muchas cosas en nuestra escena de festivales.  Seguramente la cita que ofrece una alternativa más completa al modelo dominante sea el Rototom de Benicassim, el festival jamaicano más grande de Europa, que apuesta por precios bajos, entrada libre para niños y ancianos y rechazo a los patrocionios que no encajan en la filosofía del festival (no se despacha Coca Cola por su prácticas antisindicales). La escena festivalera de nuestro país es amplia, diversa y llena de matices, pero empieza a a imponerse la idea de que hay que reinventarla para que vuelva a la vida.

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