Preparación y gestión de sesiones de DJ


Planificar vs. improvisar vs. todo lo contrario

Empecemos diciendo que “el libro de los gustos está escrito en blanco”. Es decir, muchos DJs prefieren preparar con antelación su repertorio en directo y otros prefieren dejarse llevar por el feeling de la pista en todo momento. Y los hay que combinan ambos métodos.

Planificar es la estrategia que utilizan la gran mayoría de grupos musicales en directo; prever cómo funcionarán mejor qué canciones y en qué orden. Obviamente aquí hay cientos de matices, pero sólo unas cuantas claves: es una técnica que puede funcionar bien si el público conoce tu repertorio o viene entregado a verte en directo. Aplicándolo a una sesión DJ, cerrarte en banda al 100% puede generarte cierta seguridad a priori, pero el resultado en directo puede quedarse realmente flojo: raramente el público que tú visualizabas días antes a la hora de empezar estará realmente en la sala en la forma que esperabas. Salvo que seas un DJ “superestrella” y la predisposición del público sea total de principio a fin, le echen lo que le echen.

Improvisar por otra parte no significa ir con las manos vacías a ver qué pasa esa noche. En absoluto. Consiste en “conectar” con el público y para ello hay que estar preparado, a otro nivel evidentemente, como lo puede estar un músico de free-jazz con el resto de la banda. La improvisación requiere muchas horas de preparación en base a técnicas “al vuelo”, estilos, conocer tendencias, las salas donde actuamos, etc. También para preparar una sesión cerrada, es cierto, pero con un enfoque muy diferente.

Ambas estrategias tienen sus pros y sus contras, por lo que es aconsejable combinarlas: es bueno llevar una colección coherente de canciones para nuestro directo, pero siempre con la premisa de que el orden se deberá construir en directo en función de cómo “funcione” nuestra sesión. Quizás pensaste que “tu hit” entraría perfecto a las 3:00 AM porque tú visualizabas la pista llena y bailando con energía, pero resulta que ese día el climax de la sesión no llegó en ese momento ni al nivel esperado y a las 3:00 AM no queda otra que rectificar, dar un giro al recorrido de la sesión, improvisar.

“Leer la pista”

En el argot de la cabina se habla de “leer la pista” como sinónimo de predecir el comportamiento del público. Es realmente complicado si no estás en línea, en conexión permanente con el público, evidentemente. Con sus intenciones, sus deseos, sus estados de ánimo, con la actitud de los grupos de amigos, con aquellos/as que le dan al pie sutilmente cuando pones una de ese grupo… ¡llévatelos en algún momento a la pista!

A grandes rasgos, existen dos grandes enfoques de esta -llamémosla de algún modo-, habilidad social: desde la perspectiva de un DJ “sumiso” (el que se deja llevar completamente por la tipología y comportamiento del público y pincha cosas con las que ni se identifica personalmente) y desde la perspectiva de un DJ “líder” (el que es capaz de dirigir al público con su propia selección y no atiende peticiones, etc.). Cómo no, una vez más, la mezcla de ambos.

Para leer la pista es necesario mirar y analizar en tiempo real al público. No solamente centrarte en tu sesión, en la preescucha, en hacer bien la sincronización. También en cómo conseguir que bailen, que salten, que se relajen, etc. los asistentes a la sala o al evento. Como un argumento de una película. La sesión ha de tener un ritmo en si misma, contar con canciones predecibles, impredecibles, con técnicas originales, etc. Aunque la protagonista siempre será la música que suene, cada DJ tiene que aprender a comunicarse con su público, a forjar su estilo y que el público y los promotores perciban que tiene identidad propia. Hasta la sutil ecualización, el manejo del volumen y los tiempos de mezcla pueden influir en este sentido, al fin y al cabo son tus herramientas para comunicarte con ellos. Cuando termines de aprender las técnicas básicas, tu verdadero aprendizaje como DJ empezará aquí.

La sesión en directo

¿He hablado de que pinchar en directo es como contar una historia, como una película? El argumento es la clave. Así como en una película no empieza con el climax, desvela la intriga y después se va diluyendo la tensión, sino todo lo contrario, en una sesión de directo deberemos establecer entre el principio y el final una serie de “episodios” que más o menos pueden dilatarse o acortarse según el comportamiento del público. Si enfocas la sesión así, funcionará mucho mejor que ir a salto de mata. Hasta cuando hay varios DJs en el lineup, este “argumento” se tiene que negociar o en el orden de los artistas o en el tipo de sesión de cada uno. Fundamental saber esperar, pinchar en bloques es una estrategia que te permitirá realizar sesiones largas sin desgaste.

Guárdate los ases en la manga. Si tienes preparados 10 hits reconocibles por tu audiencia, no los reproduzcas todos juntos, ni al principio de tu sesión, ni siquiera para levantar un momento flojo y después del hit volver con lo anterior. El comportamiento de la sesión en si misma funciona mejor de manera escalonada que de forma radical. Tienes que “convencer” al público de que lo que suena está bien y que lo que vendrá será mucho mejor. Para ello, combina cosas conocidas, con cosas no tanto, además de lanzar algún mash-up o remix original entre medias. Pero hazlo de tal forma que, poco a poco, sin apresurarte, una canción detrás de otra hagan de la sesión un continuo atractivo. Al fin y al cabo nos estamos comunicando musicalmente con el público, hagámonos entender entonces.

Cómo hacerlo con Traktor

Sobra decir que la parte artística de las sesiones corre a cargo del DJ: la elección, el orden, cómo se mezclan los temas, etc. Pero ya sea para planificar o improvisar sesiones, organizar adecuadamente nuestra colección musical es fundamental, tanto en formato físico como en archivos informáticos. Con Traktor existen formas de hacerlo mucho más eficaces que la clásica de archivos y carpetas del sistema.

Organización básica de la colección mediante iTunes y Traktor

Puesto que Traktor no guarda archivos de canciones en sus carpetas internas, es necesario indicarle dónde están. Pero, ¿qué pasa si por error o despiste una de esas carpetas enlazadas se ha borrado, ha cambiado de lugar, o simplemente, el pendrive al que apuntaban no está conectado? Pues que Traktor mantendrá esas canciones en su colección y, si intentamos reproducirlas, nos devolverá un error porque no las habrá encontrado.

Consejo: Existe una herramienta fundamental en Preferences > File Management > “Show Consistency Check Report on Startup” que tras un pequeño rato de análisis al arrancar Traktor, nos indicará si todo está bien o por el contrario hay alguna canción que no se encuentra. Desde la misma herramienta podremos localizarla antes de empezar.

Para evitar en gran medida problemas de archivos fallidos, es interesante usar iTunes como gestor principal de la colección ya que se integra con Traktor a través del modo “iTunes”. No hará falta cerrar o utilizar otro programa que no sea Traktor para acceder a toda nuestra música y añadirla a nuestra colección de Traktor. Además de este modo evitaremos archivos duplicados en distintas carpetas, ya que podremos usar Playlists para organizar la música.

Metaetiquetas

Traktor tiene un buscador interno que funciona perfectamente siempre que las metaetiquetas de los archivos estén generadas correctamente. El nombre de la canción, el artista y el álbum (junto con la carátula) son elementos esenciales para localizar música. Difícilmente encontraremos nada si pasados unos meses tenemos cientos de canciones con el nombre “01”, “02” o equivalentes. Pararnos a revisar al menos estos datos será de gran ayuda si queremos manejar nuestra colección de forma eficaz.

Consejo: gestiona las metaetiquetas directamente en iTunes. El único dato único será el nombre de las canciones, el resto (artista, álbum, carátula, estilo, etc.) podrás cambiarlos en bloque seleccionando varios archivos a la vez o metiéndolos todos en Playlists para hacerlo al final de la selección.

Playlists

Las playlist (listas de reproducción) te ahorrarán mucho espacio en disco y por tanto dinero en comprar dispositivos de almacenamiento extra con el paso del tiempo. Al contrario que las carpetas del sistema, las playlist no contienen copias de los archivos, sino una especie de accesos directos o alias.

Podrás generarlas tanto en iTunes como en Traktor para usarlas en tus sesiones. Si las creas en iTunes, recuerda importarlas desde el nodo correspondiente como harías con las canciones.

Las playlists básicas podrían contener:

  • Lista exacta de canciones para una sesión. Incluso podemos utilizar la playlist especial Preparation de Traktor para hacerlo al vuelo durante el directo.
  • Lista por géneros musicales (rock, pop, electrónica, etc.).
  • Listas por estilos musicales (indie, dance, chill, etc.).
  • Listas por épocas (90’ s, 00’s, etc.).
  • Listas por tipos de mezcla (beatmatching, corte, mashup, etc).
  • Listas por importancia (hits, novedades, etc.).
  • Y cualquier clasificación útil para nosotros.

Tonalidad

A estas alturas es probable que todos hayamos oído hablar de “mezcla armónica”. Consiste en utilizar reglas musicales para mezclar canciones de tal forma que los arreglos de las mismas, al sonar simultáneamente, parezcan una sola. Esta técnica, sumada al beatmatching y una ecualización correcta, nos permitirán hacer mezclas increíbles.

Hasta la llegada hace pocos años de software como Mixed In Key o Rapid Evolution, nos las arreglábamos para hacerlo de oído o buscando notas con un teclado musical. Pero las versiones actuales de Traktor permiten analizar las tonalidades de las canciones. Aprender las sencillas reglas de mezcla armónica, probar mezclas y preparar algunas para nuestro directo, supondrá un salto de calidad seguro.

Emociones

Además de otros métodos de clasificación, utilizar metaetiquetas con nombres de colores (rojo, azul, verde, etc.), números o letras (A, B C, etc.), (hasta el sistema de puntuación de “estrellas” de Traktor), es perfecto para clasificar canciones por “emoción”, “mood”, “feeling”, etc. basado sobre todo en la respuesta del público y no solo en nuestra percepción particular.

Así, podríamos marcar canciones con un color o letra determinada, en una lista de no más de 5 estados de ánimo, por ejemplo: calma, indiferencia, felicidad, sorpresa, euforia. O por supuesto, los que queramos.

Pero sobre todo… escuchar música

La mezcla de todas estas técnicas harán que veamos la música desde muchos puntos de vista, mejorando sustancialmente la clasificación previa y potenciando la selección de forma precisa incluso en tiempo real. Pero adecuar nuestra colección para hacer mejores sesiones no es suficiente si no escuchamos y sentimos la música. Todas estas herramientas facilitan la labor de un DJ, pero un DJ lo es porque se nota que entiende y siente la música al punto de que sabe, dentro de su propio estilo, cómo transmitir en cada instante de la sesión el ritmo y el  sonido a la pista.

Conclusiones

Obviamente la preparación y la gestión de sesiones es en gran medida donde reside el éxito (o el fracaso) de un DJ, mucho más que en la parte técnica aunque evidentemente sea un factor crítico. Pero la técnica la podemos aprender en nuestra casa, en un curso, viendo vídeos e intentándolo una y otra vez hasta que nos salga. Sin embargo, el control de las sesiones requiere de experiencia ante el público y estar en sintonía, seguir tendencias e incluso crearlas. Olvídate de tus propias emociones por un momento e intenta captar las del público. Céntrate en qué puede pasar ahora mismo por su cabeza y analiza qué punto en común pueden tener todos ellos en este preciso instante. Reconoce los diferentes perfiles de público, anticípate. Con mucha práctica y con el tiempo comprenderás la importancia de haberlo tenido en cuenta.

Por Fiumichino y Eme DJ.  Fuente: Hispasonic

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